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CP Fonseca, Suboficial de la EAS que se levanta todos los días con el pie derecho

28 de octubre de 2015

La Uribe, Meta, abril 13 de 2009 y las 11:15 son datos que el Cabo Primero Carlos Fonseca nunca va a olvidar.

Para ese momento tenía a cargo dos grupos Exdes. En medio de un combate cayó en una mina antipersona en su afán de salvarle la vida a uno de sus soldados. El resultado: la amputación de la mayor parte de su pierna izquierda, una fractura seria en la derecha y la vida de un soldado rescatada.

Las lágrimas y el silencio no podían describir mejor lo que se avecinaba. Tenía 25 años. Era Cabo tercero y venía desempeñándose con los grupos especiales en la demolición de campos minados y la destrucción de artefactos explosivos después de realizar el curso de antiexplosivos con el grupo Marte.

"Estuve despierto todo el tiempo. En el primer momento lloré mucho, no lo niego, por la situación que se me avecinaba, tenía miedo de que las personas no me aceptaran tal y como era, me daba temor no poder caminar ni poder usar las muletas. El proceso de dos meses en el hospital fue duro y complicado, lloraba, tenía que buscar alguna manera de desahogarme y adaptarme. Un día mi hermano me sacó en una día en silla de ruedas y le pedí que me llevara a la iglesia, allá le dije a Dios que aceptaba su voluntad y que me diera fuerza para aceptarlo", cuenta.

De aquello ya han pasado 6 años y contrario a lo que pudiera pensarse, en este lapso ha descubierto infinidad de habilidades que tiene y que desconocía incluso antes del accidente.
Tras un año de haberse presentado la situación, el Ejército le brindó la oportunidad de capacitarse en una segunda lengua y fue así como aprendió inglés, materia que desde hace cinco años dicta en la Sección de Idiomas de la Escuela de las Armas y Servicios a Oficiales, Suboficiales y personal civil. "Puedo hacer más cosas de las que hacía. Ahora me puedo parar al frente de mis alumnos, siempre había querido ser un líder y ahora me desempeño como profesor de inglés, donde me inviten voy, me encanta la salsa, la bailo perfectamente, corro, troto y patino. Antes no lo hacía. Sin duda, ha sido un reto para mí el probarme a mí mismo lo que puedo hacer."

A ello se suma las jornadas que realiza de ejercicio en el gimnasio, la práctica de patinaje y más recientemente, la realización de la prueba física que hizo junto al personal de planta de la Escuela. Durante la misma no tuvo inconveniente alguno con realizar las abdominales, las flexiones de pecho ni con el trote. Su próximo reto tiene que ver con competir en pruebas de natación.

Durante la prueba física el trote lo inicié con fuerza pero después de un tiempo la prótesis empezó a sudar y a ampollarme. A pesar de eso, lo hice con mucha voluntad y optimismo. Además nada se compara con el apoyo y el ánimo que me brindan mis compañeros. Me animan mucho me dicen bien Fonseca Y para mí es algo grande cuando me dicen que soy un guerrero, eso me motiva mucho a uno para continuar, asegura.

Está seguro de que su situación no le impide realizar lo que se proponga o a lo que lo reten. Disfruta cada una de las oportunidades que tiene para demostrarse que tiene más habilidades de las que cree tener porque ha aprendido a hacer de su prótesis una parte de su vida, " la manejo a mi manera, no niego que tengo días que pienso que tengo que levantarme otra vez, colocarme la prótesis pero siempre me levanto con el pie derecho buscando la manera de seguir adelante".

Y aunque es consciente de que existen esos días en los que le cuesta continuar recuerda que lo primordial es aceptarse a uno tal y como es y para eso se "recocha" de vez en cuando.

"A veces llego a mi habitación, me quito la prótesis y me la pongo de almohada, cosa que nadie puede hacer, o si a alguna persona le duele la pierna le digo haga lo mismo que hago yo, yo me la quito y me la pongo de almohada y no me sigue doliendo, es una forma de acostumbrarse y me ayuda para no verlo como una discapacidad. Lo primero que hay que hacer es adaptarse".

El Cabo Primero Carlos Fonseca nació el 7 de febrero de 1984 en Colón Putumayo. Con tan sólo 18 años se sumó a las filas del Ejército Nacional después de haber sido rechazado un año atrás por ser menor de edad pero con la firme convicción de defender el país del que hace parte. Nunca se imaginó que realizando su sueño sería un uniformado más víctima de una mina pero tampoco se imaginó que haría cosas que antes jamás habría contemplado.

El Ejército ha sido clave en su proceso de recuperación. El apoyo psicológico que le han brindado, la paciencia y la posibilidad de contar con una segunda prótesis han hecho sus días más tranquilos.

"Han sido muy pacientes, al principio tenía miedo de caerme porque un pie estaba con yeso y tornillos y el otro estaba amputado, me desesperaba mucho, me tuvieron mucha paciencia , a partir de entonces me dieron la oportunidad de estudiar el inglés esa posibilidad que me ha puesto en un lugar en el que nunca pensé estar".

Su prótesis no pesa más de 3 libras, está fabricada 100% en fibra de carbono, tiene un pie ortopédico con una limitada articulación que le permite descansar en ocasiones la columna pero que de cualquier forma se ha convertido en su compañera inseparable para saber que no es diferente a los demás y que tampoco tiene una discapacidad física.


Mi situación nunca la he visto como una situación de discapacidad sino como una disminución física, nunca me deshabilito para nada, siempre trato de estar al 100%, nunca he querido cohibirme de las opciones que tengo. Nunca he mirado mi discapacidad como tal y quiero seguirlo intentando todo y sé que con ayuda de Dios tengo lo primordial para mí que es fuerza y voluntad para seguir realizando todo lo que antes realizaba.

El Cabo Primero Carlos Fonseca sabe que esta situación no la hubiera aceptado como logró hacerlo sin la ayuda de Dios, el apoyo de la familia y la compañía de quienes están cerca y aunque nunca volvió a saber del soldado a quien le salvó la vida, no duda ni un momento en volver a estar en el momento en que ocurrió el accidente pues "lo mío fue por querer salvarle la vida a alguien, lo cogí pero lamentablemente caí yo en la mina. En ese momento si me gustaría estar y que otras personas sientan mi apoyo, lamentablemente yo caí en la mina ese es el momento que no quisiera repetir", concluye.
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